El Taekwon-Do y la Longevidad y la Salud

Hemos  ingresado al nuevo milenio con varios adelantos tecnológicos y eventos extraordinarios. Uno de estos fenómenos, pertenece al campo de la salud: “la longevidad humana”. La prolongación de la vida ha ido en aumento. Cada día más personas sobrepasan los 70 años en un estado de salud considerable, haciendo que los adultos sean el sector poblacional en mayor aumento. Según estudios de la Gerontología, el fenómeno de la longevidad (o la prolongación de la vida), se debe a tres factores: la genética, los adelantos médicos y un estilo de vida más saludable. De los tres factores, el estilo de vida, apoya el 50% de la prolongación de la vida. Es posible vivir más años manteniendo una buena calidad de vida satisfactoria. En otras palabras, los especialistas sostienen, que el envejecimiento exitoso (sin condiciones incapacitantes ni enfermedades crónicas) es una meta viable y realista para todos.

 

Cabe aquí destruir un primer mito sobre el envejecimiento: “Envejeciente es todo aquel que tiene 60 años o más”.

La verdad es que envejeciente es todo aquel organismo vivo y es un proceso de maduración biológica que comienza desde el momento de la concepción. El término más apropiado para referirse a un adulto-mayor, es precisamente ese, adulto mayor, tal como lo señala la Psicología. Por lo tanto, nadie puede parar el proceso de “envejecer” que empieza desde la concepción misma, pero sí está demostrado, y lo observamos en el superlativo aumento de la esperanza de vida respecto al pasado, que lo que se puede lograr es la desaceleración o retardo del proceso del envejecimiento.


Respecto a los tres factores mencionados, dejemos que la genética evolucione de manos de la naturaleza y la medicina, de manos de los especialistas y los investigadores. Pero, lo que sí está en nuestras propias manos, es el factor de darnos un estilo de vida más saludable, y recuerden, este factor apoya en un 50% a la prolongación de la vida.

¿Cómo podríamos definir un estilo de vida más saludable?

Antiguamente se definía a la salud como la “ausencia de enfermedad”. No obstante, hace unos 25 años, algunos médicos pioneros y visionarios de la medicina moderna, introdujeron el término de “wellness” o “bienestar”, elevando a un nivel superior la definición de “salud” y, por ende, elevando a un nivel superior el funcionamiento del ser humano. Es decir, incorporaron el concepto de la salud integral, donde la atención al triple aspecto del hombre, cuerpo, mente y espíritu, es tema fundamental para el bienestar del ser humano. Entonces, un “estilo de vida saludable”, es aquel que incorpora la atención y el funcionamiento, dentro de las normas básicas que nos nutren, ejercitan y armonizan, a nuestros tres aspectos en conjunto y sin descuidar ni uno de ellos.

Lo interesante es saber que el bienestar y la longevidad, en gran parte dependen de nosotros. Es decir, un poco de conocimiento y un cambio de hábitos y actitudes, pueden ser suficientes para brindarnos un mayor bienestar y un retardo del envejecimiento.

Nos sorprendería saber lo que es capaz de lograr un cambio de actitud y de hábitos en nuestra vida. Incorporando todo aquello que nos es beneficioso y descartando de una vez por todas, aquello que nos lastima o lastima a otros, encontramos el camino auténtico hacia el “wellness” o dicho de otro modo, hacia la salud integral.

“¿sabes la importancia que tienen los cambios en tu vida? A veces nos resistimos a cambiar, a movernos, a hacer algo por nosotros mismos. Nos paralizamos y más que nada nos da un miedo terrible a que se nos cambie nuestro medio ambiente. Pero los cambios son el motor de la vida, y debemos procurar que esos cambios, sean cuales sean, funcionen”.

Dra. María Ortiz – Obra:“El Cambio: Motor de la Vida” 

 

El motor de la vida es el cambio, los seres humanos enfrentamos cambios en la dimensión física, emocional y espiritual.  Cambia nuestra edad, apariencia, nuestras actitudes, creencias y hasta nuestros valores.  El paso del tiempo es inexorable.  Algunas veces las cosas  cambian y mejoran, otras quizás empeoran, según nuestra interpretación en ese momento histórico.  Somos el producto de lo que hemos hecho en nuestra historia personal y buscamos ser lo que todavía no somos.  Luchamos por mejorar y triunfar, tenemos anhelos y metas, recursos y limitaciones; pero por encima de todo, tenemos vida y tiempo para cambiar.

La vida es un proceso que  lleva implícito el cambio, triunfar en cada etapa del proceso requiere compromiso, consistencia y perseverancia.  ¿Qué significa triunfar?  Establecer metas y cumplirlas, ver más allá de las aparentes limitaciones, tener fe y hacer que las cosas sucedan en lugar de esperar que la suerte llegue.  Triunfar es, tomar decisiones utilizando nuestros valores y principios como guía.  Incluye amar lo que se hace y a quienes se sirve, amarse a sí mismo/a totalmente y sin condiciones.

Con frecuencia nos enteramos de personas que le dan un nuevo impulso a su vida, llenándose de nuevas motivaciones, a través del cambio. Vemos como algunos se dan un segundo aliento y hasta un tercero o más, renovando de esta manera sus energías y viviendo una “nueva juventud”, la que no solo se refleja en actitudes positivas hacia la vida, sino en un mejoramiento exitoso de su salud y de su apariencia. Para el adulto mayor, este cambio actitudinal resulta importante, para librarlo de esa rutina y error de pensamiento, que lo lleva al pesimismo de “sentirse inútiles” y sin “ya nada que hacer”, sentándose a esperar o contemplar los recuerdos de la vida vivida. ¡No!, la vida vivida justamente le da una capacidad invalorable de poder vivir hacia el futuro de una manera más rica e intensa, por las experiencias y el conocimiento acumulados. Solo debemos ser capaces de “salir” del letargo, de los prejuicios y mitos erróneos del envejecimiento y vencer al “cansancio físico y emocional”, a través de los cambios de actitud y de hábitos, ayudándonos con la disciplina nutricional y del ejercicio, como herramientas solidarias en el camino de la longevidad.

Es aquí donde cobran, o más bien recobran un importante valor las disciplinas orientales tales como el Yoga y las Artes Marciales. Ambas, no contribuyen solamente con ser una serie de ejercicios y posturas físicas, que van demandando esfuerzo y destreza conforme vamos ahondándonos en ellas, sino que además nos brindan una serie de enseñanzas positivas que nos ayudan a construir una nueva actitud de vida y ensanchan nuestra visión del mundo con nuevas filosofías y modos de mirar las cosas. Ya de por sí, el solo hecho del cambio y el confrontarnos con lo nuevo, des-aletarga nuestra rutina y lleva a nuestra mente y cuerpo al intento de explorar y salir de nuestras fronteras. Ello estimula nuestro aspecto mental, excita a nuestro mundo emocional con el interés y la expectativa del cambio, de lo nuevo, somatizándose en el estímulo de nuestra bioquímica corporal y de la reactivación celular. No nos es raro escuchar frases sobre personas que en etapas mayores de sus vidas se han sometido a algún tipo de cambio, sea por el resurgimiento del amor, al haber iniciado una nueva y expectante empresa, o haber encontrado alguna actividad o disciplina percibida por ellos como “excitante”: “…que bien se le ve”, “¿has visto a fulanito(a)? Parece que hubiera encontrado el elixir de la juventud”, “¡Como se ha recuperado!”, “…es todo un viejo verde”, “…parece 10 años menor”, “se le ve muy saludable”, “¡….mira la edad que tiene y esta regia! etc., etc., etc.

Particularmente en mi larga experiencia dentro del arte marcial del Taekwon-Do, he podido observar a lo largo de los muchos países visitados, cuan cierta fueron las aseveraciones del propio Fundador del arte, el Gral. Choi Hong Hi, sobre que “el Taekwon-Do es una de las herramientas más poderosas para la salud y la longevidad”: “El énfasis puesto en las altas repeticiones y en los movimientos de baja resistencia en todo el cuerpo, ayudan a desarrollar músculos largos, delgados, flexibles y eficientes; elevan el ritmo de pulsaciones y la provisión de oxígeno, todo ello maximizándose mediante las técnicas respiratorias que los acompañan en todo momento de su ejecución. Este incremento de la ventilación de efectos aeróbicos provee los siguientes beneficios:

  1. Ayuda a los pulmones a operar más eficientemente
  2. Agranda los vasos capilares, haciéndolos más flexibles y disminuyendo la resistencia al flujo sanguíneo, por lo tanto disminuyendo la presión diastólica de la sangre
  3. Incrementa el suministro de sangre, especialmente los glóbulos rojos y la hemoglobina
  4. Hace más saludable al tejido corporal al proporcionarle mayor oxígeno
  5. Acondiciona al corazón, proveyéndolo con más reservas en caso de emergencias
  6. Promueve un mejor sueño y eliminación de residuos.

El entrenamiento y los ejercicios del Taekwon-Do tienden a normalizar el peso y la masa corporal del practicante, resultando en una ganancia de tejido sólido para quienes están bajos de peso y una pérdida de tejido graso para el obeso o el subido de peso. El Taekwon-Do ofrece un medio superlativo para desarrollar las características necesarias para una buena actuación en todas las actividades diarias y deportivas. Nos brinda:

  1. Fortalecimiento muscular
  2. Energía dinámica y la habilidad de actuar con vigor
  3. Habilidad en cambiar la dirección del movimiento
  4. Agilidad, la capacidad de mover el cuerpo y sus partes con velocidad de un lugar a otro
  5. Flexibilidad de las articulaciones, músculos y ligamentos
  6. Visión periférica y alerta
  7. Concentración y la habilidad de evitar la distracción
  8. Entendimiento de la mecánica y técnica del movimiento humano.”

Podemos decir que los 14 beneficios mencionados arriba por la práctica del Taekwon-Do, son factores que se van perdiendo conforme se va ingresando a una edad avanzada, trayéndonos como consecuencia una mayor disposición a la enfermedad, al accidente y a la pérdida de la energía que respalda y nos motiva a la acción en general. La pérdida de esas cualidades tiende a deprimir a las personas, a justificar su sedentarismo y a la pérdida de la iniciativa para iniciar cualquier plan o empresa, haciendo muchas veces que la vida nos sea aburrida por nosotros mismos y solo viviéndola a través de los demás. La salud y la actitud mental juegan aquí un papel importante, una dependiendo de la otra. Pero está en nuestras manos el poder revertir en algún grado la pérdida natural (y muchas veces forzada por nosotros mismos) de esos factores y retardar por lo tanto los efectos del envejecimiento y sus consecuencias físicas y emocionales. Darnos salud y refrescar nuestra actitud mental nos brinda no solo a nosotros mismos una vida más llevadera y un “segundo aire” para emprender cualquier nueva empresa y darnos más motivos para vivir, aprender y gozar de nuevas experiencias, sino que además compartimos todo ello con nuestros seres queridos para que puedan a su vez gozarnos a plenitud. La búsqueda de la salud y de la mejor actitud mental, es entonces un acto de responsabilidad y de in egoísmo, para con uno mismo y con los demás. 

El Gral. Choi sostiene: “El Taekwon-Do es un arte que implica una manera de pensar y de vivir, infundiendo particularmente la civilización moral y generando el poder necesario para la justicia. El Taekwon-Do es también conocido por ser una de las mejores herramientas para desarrollar y mejorar las características emocionales, perceptivas y sicológicas que posibilite a las nuevas generaciones, a todas las personas sin distingo de edad, condición social o sexo, a participar y aprender efectivamente en las demandas sociales y recreativas de sus semejantes.”

Ingresar al mundo de las Artes Marciales, al mundo del Taekwon-Do en particular, es iniciar el camino del cambio. El acondicionamiento físico y mental requerido para lograr la maestría de la defensa personal, acompañada de la más pura conducta moral, tal como ha sido y es enseñada por las artes orientales tradicionales y el Taekwon-Do, es un excelente medio para el logro de los grandes y positivos cambios necesarios para llevar una vida saludable, excitante y fructífera. Para el niño y el joven en formación, para el adulto. Y para el adulto-mayor, el recupero de esa energía, física y emocional, de esa maleabilidad y adaptabilidad mental, que tendió a debilitarse con el paso de la edad.

Inevitablemente, nos encontramos involucrados  en procesos de cambio continuamente,  lo mejor es hacernos sus aliados y hacer uso de nuestras fortalezas, conocimientos y habilidades para lidiar con los cambios importantes que ocurren en nuestra vida.  Es necesario estar conscientes de esas fuerzas internas y esos recursos externos a nuestra disposición.  El camino entre el inicio del cambio y el final esperado es largo y en ocasiones doloroso.  La sensación de estar agobiado por un reto puede impedirnos pensar claramente.  Cuando esto ocurre, resulta necesario el saber que el preocuparse no resuelve nada, debemos trascender las apariencias con esperanza, fe y convicción de que es posible superar obstáculos.  Si antes lo hemos hecho, ¿por qué no ahora?  Esta postura ante los retos nos ayuda a dejar ir los temores, dudas y aumentar la receptividad a nuevas estrategias para enfrentarlos. El Taekwon-Do nos proporciona la doble herramienta de auto-ayuda, la disciplina metodológica y el instructor capacitado. Ambos nos hacen ahorrar tiempo y energía, motivándonos de inmediato al cambio físico y actitudinal. “Cuerpo sano en mente sana; mente sana en cuerpo sano”.  El Taekwon-Do nos brinda auto confianza y seguridad, desplazando los temores que albergamos, como consecuencia del constante vencimiento de pequeños retos auto impuestos. Nos concentra en el motor mismo del cambio, haciéndonos vivir el presente más intensamente y alejándonos de las derrotas e impedimentos del pasado, así como del miedo al devenir, al futuro incierto, es decir de todo aquello que nos congela, nos paraliza y facilita -si no acelera- el proceso del envejecimiento.

Autor: Master Enrique Deacon – VIII Dan ITF

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